Por: Alejandro Alvarado

Pocos ingenieros civiles en Colombia se atreverían a proponer lo bueno que fuera atravesar los cerros de Bogotá con una carretera para mover camiones de carga. Los genios de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) quieren romper nuestras montañas en Santander.

Este caso lo llevamos en Estudios Sociales de Colombia desde el año 2016, en ese momento se firmó un contrato de concesión entre la ANI y la empresa Autovía Bucaramanga – Pamplona propiedad del grupo empresarial del constructor Carlos Solarte.

A nadie del Gobierno Nacional le importó que el señor Solarte estuviera procesado junto a su hija por pagar sobornos a cambio de obras; escándalo que lo involucró en negocios con la empresa brasileña Odebrecht.

Fue la corrupción en la actividad empresarial la que ha dejado sin fondos a la empresa Autovía Bucaramanga – Pamplona pues ningún banco les quiere poner la plata para la construcción de la vía. Sin embargo, la amenaza se mantiene

¿Por qué nos oponemos?

 

Tres ejes tienen ese caso, el principal es el grave impacto ambiental para la vida de dos millones de personas que respiran gracias a los cerros orientales de Bucaramanga.

Esos cerros fueron protegidos desde 1998 con el fin de prohibir el desarrollo de actividades de alto impacto en la zona, todos esos sistemas de control fueron levantados para hacerle el favor a la empresa de Solarte.

Son 13 km de bosque andino, cerca de 18 mil árboles, 50 nacederos e innumerables especies de animales, entre ellos, especies protegidas. Todo eso se encuentra amenazado por un proyecto que está lejos de ser ideal, construirán una carretera sencilla y obsoleta, pero con un daño incalculable para el ambiente.

El segundo punto de objeción es el diseño mismo de la vía, entrega más de 3000 vehículos de carga pesada a un corredor vial usado por ciclistas, peatones, buses urbanos e incluso el sistema masivo de transporte. Imagínese que a la avenida Caracas en Bogotá le metieran 3000 mulas.

Finalmente, el tema del trazado es absurdo, aún cuando existían planes maestros de movilidad diseñados por las autoridades locales nadie tuvo esos documentos en cuenta, lo único que importó es que Solarte recuperara su plata y sus ganancias.

¿Qué hemos hecho?


Montamos un combo de gente en un Comité para la defensa de los Cerros lo integran personas de diversos orígenes: profesoras, pensionados, líderes políticos, empresarias, todos juntos para salvar los cerros. 

Hemos presentado dos demandas que están muriendo en el retraso judicial del Consejo de Estado, infinidad de debates públicos, mesas de trabajo, visitas técnicas. En fin, hemos dedicado nuestra vida, tiempo y trabajo a esta causa. 

Por el momento el contratista está sin plata, pero tememos que vuelvan a iniciar las talas de bosque y perdamos para siempre nuestros cerros, destruidos por el trabajo de la Agencia Nacional de Infraestructura, por la ineficiencia de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales.

Necesitamos tu ayuda

 

Si te gustan los temas ambientales y nos quieres ayudar puedes hacerlo desde cualquier rincón de Colombia o del mundo, escríbenos al 3184965477 y te diremos cómo podrías colaborar con estos temas que tanta importancia tienen para el futuro de la humanidad.